El mundo de Great Pretender es urbano y global: estafas y fraudes ocurren en centros financieros y turísticos, donde flujo de capital, consumo ostentoso y conexiones ilícitas se superponen. La acción transita entre oficinas corporativas elegantes, casinos y hoteles de lujo, muelles y almacenes discretos, además de calles y barrios menos visibles que sirven de apoyo logístico para operaciones clandestinas.
Elementos centrales del ambiente
- Ambiente social: un universo donde riqueza visible, ambición y corrupción empresarial crean objetivos lucrativos; elites y criminales comparten comportamientos de riesgo y secretos que incentivan estafas complejas.
- Espacios cotidianos: hoteles de alto estándar, casinos, salas de reunión corporativas, estudios de belleza y oficinas bancarias funcionan como escenarios recurrentes; también hay back-offices, cajas fuertes y escondites improvisados que sostienen la logística de las fraudes.
- Instituciones influyentes: grandes corporaciones, firmas de inversión y redes criminales transnacionales son fuerzas que moldean motivaciones y oportunidades; autoridades policiales y sistemas jurídicos aparecen como límites a evadir o instrumentos a manipular.
- Formas de comunicación y convivencia: uso intensivo de identidades falsas, transferencias electrónicas, documentos falsificados, contactos en hoteles y señales sutiles entre cómplices; la confianza entre miembros es frágil y regulada por códigos no escritos y secretos personales.
- Lugares y objetos simbólicos: pasaportes y maletas representan movilidad y secreto; atuendos elegantes, cartas/invitaciones y objetos de lujo funcionan como cebos y símbolos de estatus explotados en las estafas.
- Atmósfera cultural y presiones sociales: glamour occidentalizado, cultura del consumo y deseo de ascenso social presionan a los personajes y objetivos; honor personal, deuda emocional y reputación profesional influyen en decisiones y alianzas.
- Reglas prácticas de interacción: el juego social gira en torno a manipular expectativas (de confianza, avaricia y vanidad); operaciones dependen de sincronización precisa, roles bien definidos y la habilidad de desaparecer tras la estafa.






